sábado, 17 de septiembre de 2016

Justo Sánchez Arévalo y el libro "España vieja patria"

UN EMOTIVO RECONOCIMIENTO PARA MI LIBRO "ESPAÑA VIEJA PATRIA". UN EMPUJÓN MUY NECESARIO POR PARTE DE JUSTO SÁNCHEZ ARÉVALO




Algunas opiniones -escasas, pero agradecidísimas por mi parte- me han ido llegando sobre mi libro "España vieja patria". Hoy quiero hacer pública la que se puede calificar de inmerecido -casi- homenaje, que me dedica el artista Justo Sánchez Arévalo, al que otras veces me he referido.

No contento con expresar su opinión -una opinión que es toda una epístola literaria de seis folios-, me regala un libro que él relaciona y empareja al mío, y, por si fuera poco, me dedica, compartido con Félix Rodríguez de la Fuente, su último álbum musical.

Con el libro no ha podido tener más acierto: "Los reyes del Grial"; un estudio histórico y documentadísimo sobre los avatares que siguió, siglo a siglo, civilización a civilización, el cáliz tenido por el de Cristo por parte de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, y que acabó en manos de la infanta Urraca de León, depositándose en el monasterio de San Isidoro de León en el año 1063. Curiosamente, el libro está escrito por la historiadora Margarita Cecilia Torres-Sevilla Quiñones de León, de la que cito datos genealógicos medievales en otro de mis libros, "Historia medieval de la tierra de Málaga. Musulmanes y cristianos en el valle de Ardales". El libro del Grial me lo zampé en pocos días; en él he escrito: "Regalómelo Justo Sánchez Arévalo a 28-6-2016. Comencélo a leer a 8-7-2016. Terminélo y mucho gustóme a 15-7-2016". 

Cuando escribí el "España vieja patria", yo no tenía el dato que el libro "Los reyes del Grial" recoge de Wolfram von Eschenbach, un autor medieval que escribe en el año 1207 su obra "Parzival". Eschenbach se basaba en Kyot de Provins, de hacia 1195, confirmando lo demostrado ahora documentalmente (de fidedignas fuentes árabes) por Margarita Torres-Sevilla: que el cáliz de ágata de Cristo llegó a manos del "rex Hispaniae" (Fernando I) gracias a un primo suyo (Parzival) ("Daz maere uart do iamerlich von uazzer uurden diu ougen rich dem uerden Spânôle"). Aun antes, hacia 1180, es decir, un siglo después de los hechos, el francés Chrétien de Troyes, escribiendo en verso sobre algo ya deformado por la transmisión oral, acierta de pleno en el fondo de la verdad, e identifica a Fernando I como el rey Titurel, "de la estirpe de los reyes de Hispania" (de los antiguos reyes godos de Hispania), y a sus hijos Sancho (II) como Frimutel, y Alfonso (VI) como Anfortas. Unos datos interesantísimos, que de haberlos yo conocido a tiempo, los hubiera incluido, con todo honor, en mi "España vieja patria".

En las fotos se ve el cáliz de ágata traído de Oriente antes de 1063, y el cáliz recompuesto, con su pie, estructura de plata y engarces de piedras preciosas, con que lo revistió la infanta Urraca, más esta inscripción en latín: "IN NOMINE D(omini). VRRACA FREDINA(n)DI" ("En nombre del Señor, Urraca -hija de-Fernando").


El disco "Septimana Terra Dies", de Justo Sánchez Arévalo, lo he disfrutado, a pesar de mis extrañas antipatías musicales. Mi mujer, Lola, lo piropea más que yo, por relajante y propiciador de la paz y el trabajo. Pero mi sorpresa es cuando leo su reseña:

"Este disco está dedicado en su totalidad a Francisco Ortiz Lozano y al gran Félix Rodríguez de la Fuente. Paco me conectó físicamente con la naturaleza cada fin de semana (...). Ambos fueron influyentes en mi espíritu joven (...). Ambos estuvieron en mi vida en el momento justo".

Como puede notarse, algo abrumador. Por un lado, la sensación de que uno no es para tanto. Por otro, la inmensa dicha y felicidad de que la educación que se esforzó durante tantos años en transmitir, para empapar con ella a la infancia y a la juventud, no cayeron en saco roto ni se esfumaron como la escasísima humedad del aire tórrido de este seco verano malagueño. Educar y revestir de valores ¡¡¡sirve para algo!!! Para algo muy bueno.

En cuanto a su epístola-opinión de mi libro, aún más abrumado me siento. ¡Y qué falta le hace a España -y también al desdichadamente desconocido libro; a España sobre todo- un empujón, un soplo de brisa fuerte como el que da Justo! Para que se conozca y, principalmente, para que el concepto de España, de unidad de España y el proyecto de España, cara al futuro, consiga ilusionar a un pueblo desmoralizado; desenmascarando, de paso, a tanto apátrida, a tanto renegado y a tanto guerracivilista como anda corroyendo por ahí, con ese afán descuartizador.

De la epístola de Justo, redactada graciosamente a modo de texto medieval, como los auténticos documentos que inserto en mi "España vieja patria", entresaco estos fragmentos:

"Loa al magister don Francisco de Ortiz y Lozano.
'Aquesta loa va dedicada a su figura por dos motivos, que son nucleares en mi vida: el primero, por sus enseñanzas en los montes, en los campos, de día, de noche, en grupo o en solitario; y el segundo, por el inmenso libro que acaba de escribir de su punno y letra, porque (...) tal hecho a mí me parece inmensa y gruesa gesta.
'La obra la catalogo de magnífico tratado de la sciencia e storia con el título inolvidable de 'Spannia vieja patria' (...)
'Tan descomunal obra me ha sorprendido. Pero era lo que buscaba. No comprendía el menosprecio de la sociedad hacia nuestro mundo y nuestra cultura. Pensaba que había que concretar; es decir, poner en su sitio de dónde venimos y quiénes somos los españoles, para proyectarnos mejor hacia el futuro, no cometiendo los errores del pasado ni del presente (...).
'En este largo camino que durante treinta siglos llevamos andado, aún no nos conocemos (...).
'Me han gustado mucho los capítulos sobre Pelayo, sobre Alfonso X el Sabio y, cómo no, sobre Sancho III de Pamplona (...). El epílogo me parece magistral y precioso, que se lee como una ensoñación (...).
'Especial interés me ha causado la parte relacionada con San Isidoro y, por supuesto, con doña Urraca (...).
'En cuanto al simbolismo del Toro, todo queda dicho en el libro. Nada que añadir. Más bien mostrar la necesidad de declarar el rito patrimonio inmaterial de la humanidad (...).
'Y otra sugerencia que hacer te tengo: nuestro rey Felipe VI debe conocer y estar informado de tu magistral obra
".

Y se despide con fecha en latín, emulando mi libro.

Por mi parte, sólo tengo que añadirte, amigo Justo, que el rey recibió el libro, que también envié a otros quince organismos culturales y a los principales medios de comunicación -de todo pelaje- a lo largo y ancho de nuestra patria. Y que de todos esos destinatarios, el rey de España fue el único que se dignó contestarme, con afable carta, incluso comentando algo del libro (bueno, ahora, después, también me ha contestado Arturo Pérez-Reverte). Todo un orgullo para mí. Con la respuesta de Felipe VI, no me importa que ningún otro, entre los demás, se molestara siquiera de acusar recibo del libro.

En las fotos, Justo conmigo en la presentación de Málaga (diciembre pasado), dedicatoria de su disco, y algo sobre el libro "Los reyes del Grial", con el cáliz de ágata de la comunidad cristiana primitiva de Jerusalén, más los adornos que en el año 1063 le añadió la infanta Urraca de las Hispanias.








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