jueves, 5 de marzo de 2026

Opiniones de Soledad Rodríguez Nogueras y Fátima Campano Pérez sobre "Debajo del limonero"

 Opiniones y comentarios nº 5


Soledad Rodríguez Nogueras (Málaga)

«Me tiene enganchadísima la novela. La empecé esta mañana y no puedo parar de leer, a pesar de que tengo que hacer mil cosas en mi casa, entre ellas las de unos cursos que tengo que terminar antes de final de mes.

Han pasado dos días más y ahora resulta que no termino mis deberes, porque la novela está interesantísima. Y es que me encanta, porque me meto en la historia y me estoy imaginando el pueblo.

La razón de no poder dejarla es que me resulta muy amena su lectura, después de haber leído tus libros de historia, que son interesantísimos y que me he leído a pesar de su profundidad. Tus libros de historia hay que tomárselos con un poquito de paciencia. En cambio, esta novela es una cosa completamente distinta: un crack entre tus demás libros; un crack que me encanta, como me encanta leerte y escucharte».


Fátima Campano Pérez (Gines, Sevilla)

«Francisco, desde que terminé de leer la novela “Debajo del limonero”, quería mandarle un comentario. Las novelas actuales en sí nunca me han gustado. Depende del gusto de cada uno y a mí me gustan las novelas costumbristas del siglo XIX (Benito Pérez Galdós, Varela, Pereda, Cecilia Böhl de Faber, Larra, Estébanez Calderón), porque en ellas veo reflejada la España, sus ciudades y pueblos, de aquella época, las relaciones humanas, la situación política de entonces, etcétera. A esas novelas sí soy muy aficionada, pero la novela puramente de ficción... es raro que yo compre alguna.

Compré la suya, que no está mal, porque sabía que a mí me iba a recordar, como así ha sido, las cosas de mi juventud (no en Ardales, pues nunca viví en Ardales).

Las referencias a las canciones de moda de entonces no me han llamado la atención, porque no me gustaban mucho. En cambio, su novela sí me ha recordado las tardes-noches de verano en la plaza de mi pueblo, Gines, cuando quedábamos las amigas para tomarnos algo en tal sitio; así como la juventud del año 80. También me ha gustado porque se ve que es en buena parte autobiográfica, aunque usted diga que no.

El nombre de la plaza ya me recuerda el de Ardales, y lo de Ardales me gusta. En cambio, la parte que es totalmente imaginativa no me gusta mucho, pero no por ser esta novela en concreto, sino porque ya digo que nunca me ha atraído este tipo de argumento.

La novela tiene un gran encanto, es un libro agradable, pero personalmente me gustan más los libros suyos de investigación, como por ejemplo el último, “Marqueses y labradores”, que leí con mucho interés y deleite. Es, repito, cuestión personal.

Enhorabuena, por dar testimonio de aquella juventud, ¡que era así!, y del Ardales de entonces, con su gran encanto pasado, presente y futuro, como “Lancantá”, como meterse por aquellos caminos y por sus campos. Me siento de esa época, la cual opino que era más bonita y con más ilusiones que la de ahora, en mi modesta opinión personal.

Las novelas que triunfan ahora en los Premios no me gustan. Es inverosímil que me haya gustado su novela y que no haya hecho lo que acostumbro a hacer cuando percibo que no me gustan: que, a la primera página, las dejo».

Ilustración: Las Cerealias de Primavera, por Alma Tadema, Inglaterra, año 1894.

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