La "Revista L Y Más" de Literatura,
Olibros
domingo, 22 de marzo de 2026
"Debajo del limonero" en la "Revista L Y Más"
sábado, 7 de marzo de 2026
"Debajo del limonero". Otra opinión que llega muy adentro: la de Rafael Correro Gallardo
Opinión de Rafael Correro Gallardo, ingeniero de Telecomunicaciones en Sevilla, natural del vecino pueblo de Sierra de Yeguas y un genealogista de prestigio.
Rafael Correro dice así:
«Me ha encantado
esta frase de Víctor Troyano: “El libro no se lee, se vive despacio”.
A todas aquellas personas que vivimos los veranos interminables de los 80 en nuestros pueblos; a las que acudíamos a las discotecas cuando aún abrían martes, jueves, sábado y domingo; a aquéllos que compartieron el tiempo de asueto mientras echaban una mano en carpinterías, marmoleras o faenas agrícolas; y a quienes colaboraban en casa o en el negocio familiar; a todos ellos, este libro les traslada a paso lento por aquella época, tan distinta a la actual.
Y a los que no vivieron aquella época, a los adolescentes milenials, les recomiendo este paseo tranquilo por un tiempo en el que la presencia constante de la tecnología se suplía con el disfrute de las relaciones humanas y con actividades culturales, deportivas y de ocio, y con esas charlas interminables con la pandilla a la luz de las estrellas, evitando el tórrido ambiente de las mañanas y las tardes de estío.
Yo aún sigo
transitando lentamente el recorrido que nos propone Francisco. Y estoy en un
quiero y no quiero llegar al final de ese verano del 84 que estoy reviviendo
con “Debajo del limonero”.
En nuestro pueblo, Sierra de Yeguas, yo sólo tenía 8 años en el verano de 1984. Mi hermana acababa de cumplir 17 y bien podía ser una de las niñas de esta historia. Mi hermano cumplió 20 años ese verano y estaba a punto de realizar el servicio militar en Valladolid. De todo ello veo entrañables pinceladas en la novela.
El libro me
traslada a esos veranos de mi primera infancia, envidiando la libertad de mis
hermanos mayores. Mi adolescencia, ya a finales de los 80 y comienzos de los
90, discurrió de una forma muy similar.
Está siendo muy entrañable, a cada paso de Gabriel y Ceres, tener en mente a mi hermana Mariola y lo que ella hubiera disfrutado de esta historia; una historia que me está ayudando a recordar los momentos que el hermano pequeño no pudo compartir por la diferencia de edad entre nosotros».
Ilustración: Fotografía del 24 de marzo de 1985. Algunos miembros de la pandilla paseando por la alameda de Ardales.
jueves, 5 de marzo de 2026
Y aún nadie ha descubierto cuál es la conclusión final de "Debajo del limonero"
Emotivos, muy entrañables e impagables comentarios, críticas y opiniones de los lectores. Pero aún ningún lector ha descubierto, o al menos no me ha dicho, cuál es la conclusión o significado de la novela.
(... páginas 10 y 254-255)
Ilustración: Lamia Néomaye Pie de Oca, dibujo de Patricia Rodríguez Muñoz en "La erótica sagrada del románico", 2021.
Una opinión de Víctor Troyano sobre "Debajo del limonero", que me ha llegado al alma
Opinión sobre "Debajo del limonero" nº 8
Una opinión de Víctor Troyano, que me ha llegado al alma
Víctor Troyano Escalante (Teba, Málaga)
«He
terminado “Debajo del limonero” y todavía estoy un poco dentro de la historia.
No quería que pasara mucho tiempo sin decir lo que he sentido al leerlo.
El libro
no se lee; se vive despacio. Es de ésos que te obligan a parar, a respirar, a
mirar hacia dentro. Hay una sensibilidad muy sincera en cada página. El
limonero no es solo un árbol; es refugio, memoria, amor, tiempo. Es ese lugar
al que todos volvemos cuando necesitamos entender quiénes fuimos y quiénes
somos.
Gabriel
me ha tocado especialmente. Es tan humano, tan frágil y tan valiente a la vez...
Su manera de amar, de recordar, de enfrentarse a lo que siente, sin grandes
gestos heroicos, solo desde la verdad, me ha parecido preciosa. Su crecimiento
es silencioso, pero profundo. De los que dejan huella.
Y Ceres...
qué manera tan delicada de convertirla en motor de todo sin necesidad de grandes
artificios. Representa esa luz que te cambia para siempre. Ese amor que te
construye, aunque también pueda doler.
Confieso
algo. En el capítulo 36, cuando el libro pronuncia su propio nombre, se me hizo un nudo en la garganta. Tuve que quitarme las gafas un
momento. Y no fue la única vez. Y en el 51. Y en el 66, con ese mensaje “Debajo
del limonero; lo mismo da seis años antes que seis años después”. Ahí la novela
me rompió un poquito. Lo digo como el mayor de los halagos.
Me parece
mágico cuando una historia encuentra su corazón dentro de sí misma y lo deja
latir delante del lector.
Se nota
que está escrita con verdad. Con memoria. Con emoción real. Y eso no se puede
fingir.
El guiño
final a Katie Melua, muy elegante. Y la última frase (que omito para no restar
intriga al lector) me ha parecido un cierre delicadamente maravilloso.
En
mensaje aparte pongo las erratas sin importancia que he detectado, por si el libro se
reedita.
Más allá
de esos pequeños detalles, quiero felicitar al autor sinceramente. Ha escrito
una novela sensible, honesta y profundamente humana. De esas que no se leen
solo con los ojos, sino también con la memoria y el corazón.
Enhorabuena. Gracias por esta historia. De verdad».
Ilustraciones: Fotografías del camino de Arranoaitz, Oñate (Guipúzcoa), sábado 20 de septiembre de 1980.
Comentarios de Mari Carmen Escalante y Juan Calderón Guerrero sobre "Debajo del limonero"
Comentarios sobre "Debajo del limonero"
nº 7
(Los puntos suspensivos son para no desvelar momentos cruciales de la novela)
Mari
Carmen Escalante Bueno (Málaga)
«Hace unos días que leí la novela “Debajo del limonero” y me ha gustado bastante. Es de los libros que una vez que empiezas estás deseando saber cómo acaba la historia. Me ha sorprendido mucho el final. No creía que (...), pero el Amor verdadero puede con todo.
El
autor nos hace disfrutar con una bonita historia de amor ambientada en los 80.
Para
aquéllos que hemos nacido en los 60, nos evoca nuestro tiempo de juventud, con
situaciones muy parecidas a las por nosotros vividas.
La
trama empieza en 1983 y te hace viajar hasta veinticuatro años después, por lo que
el desarrollo del crecimiento de ambos protagonistas es inquietante y
sorprendente.
Hace
un bonito llamamiento a lo que significa la amistad en la vida de cada uno.
El
autor introduce poemas que enriquecen la historia de los protagonistas.
Leyendo
la novela, el título no podía ser otro que “Debajo del limonero”.
La
novela engancha de principio a fin. No querrás parar de leerla hasta averiguar
el final de la historia, que me ha parecido inesperado.
Muy
fácil y ameno de leer, ya que el escritor utiliza textos sencillos y de fácil
comprensión.
Gracias
a él por deleitarnos con esta bonita historia de amor y por haber hecho que
tenga un final (...).
¡Lo
recomiendo encarecidamente!»
Juan
Antonio Calderón Guerrero (Blanes, Gerona)
«Cuando
llevaba 50 páginas leídas, estaba ansioso por buscar posibles
correspondencias entre personajes y personas reales. Cuando haya terminado de
leerla, la volveré a empezar para atar bien algunos cabos, porque este relato
esconde muchos secretos.
Las
féminas, por muy ficticias que sean, no dejan de estar definidas como muy reales.
Ya
me he echado algunas risas con las frases típicas del pueblo de Ardales y con
esas conversaciones tan auténticas, que ya se nos estaban olvidando. Por
ejemplo, ahora que voy por el centro comercial, aquí en Cataluña, tengo “la
vista más repartía que un gato en una
matanza”, como le ocurría a los de la pandilla de la novela cuando paseaban por
el Alarde y se encontraban en la terraza Los Chinitos.
La
verdad es que su lectura es emocionante.
El
del diario lógicamente es el autor y el del grupo de música que compone sus
propias canciones también está claro.
Para
mí esta novela puede que sea más interesante que para otros lectores de otros
lugares y de otro tiempo, pues yo fui condimento de aquellas salsas, un condimento apreciable
en tu bonita novela. Por allí anduve en los últimos coletazos de nuestra búsqueda
de la belleza y de las bellas, que solían ser menores que nosotros, pero
es que, aun siendo nosotros mayores en edad, en realidad éramos menores que
ellas en madurez; más bien en pañales en cuanto a experiencias amorosas.
Ay
Rochari y Pepa, qué admirables protagonistas secundarias...
Seguiré
la trama y luego la releeré, que me lo estoy pasando y me lo seguiré pasando genial.
Qué
tiempos más bonitos, amigo. Por ejemplo, yo me he visto reflejado, paseando con
una chica similar a las de la novela, por el arroyo de (...), cerca de (...), con
el corazón palpitando, entre las flores de unas adelfas.
Después
de escribir lo anterior, he estado unos días ocupado con el trabajo, he
retomado la lectura de la novela. ¡Precioso el capítulo de la fiesta de
despedida de la protagonista! ¡Me ha llegado! ¿Quien no vivió de joven
situaciones parecidas?
Has clavado el ambiente juvenil de los pubs, las conversaciones, las pandillas... Yo soy un trabajador sin estudios, reflejado en tu novela como uno de los más mulos de los chavales: cuando yo estaba en el pueblo, cogiendo almendras, garbanzos y aceitunas; y luego cuarenta años aquí en Cataluña de currante; pero qué pena de los jóvenes que no saben de dónde vienen ni a dónde van, que se ven vacíos».
Ilustración: "La princesa Perdita", de pelo cobrizo y diadema de flores, por Anthony Frederick Augustus Sandys, año 1866.
Opiniones de Enky Bravo y de Miguel Ángel Anaya sobre "Debajo del limonero"
Opiniones y comentarios nº 6
Enky
Bravo González (Málaga)
«Acabo
de leer el capítulo 60, “La aurora y el ocaso”, y siento el deseo de
comentar la novela antes de que se desvanezca la intriga sobre qué va a ocurrir en
los nueve últimos.
Lo
primero que leí de ti es la Cartilla de lectura escolar que hiciste en 1994 para
tus alumnos de 1º de Primaria. Después, fueron llegando a mi ya extensa
biblioteca la colección de tus libros de historia, poesía, tradiciones y
leyendas. ¡Pero una novela de amor...! Quizá porque te conozco, leerte esta
novela de amor me resulta algo extraño.
Los primeros capítulos son un diario en toda regla. Y, una vez que comienza la historia propiamente dicha, no puedo decir que sea un libro al que esté enganchada por su trama o por querer saber cuál va a ser su desenlace, pero sí lo estoy por tu forma de relatar y describir lugares, personajes, tiempo, paisajes, tan familiares que he llegado a verme yo misma en esos sitios e incluso escuchando esa música.
Está siendo una lectura para disfrutar el acto de leer. Y de releer,
sin prisa, teniendo un rato muy tranquilo y muy agradable».
Miguel
Ángel Anaya Vera (Ardales)
«Aunque leo mucho y tengo muchas novelas y libros de historia aguardando en la cola de mis lecturas, no he podido resistirme a empezar tu “Debajo del limonero”. A empezarlo y a leérmelo en tres o cuatro arremetidas.
Empezando por la crítica negativa, te diré que, dados mis gustos, su argumento me ha parecido algo ñoño en comparación con los libros que yo leo y con los libros de historia que tú escribes.
Pero, en lo positivo, hay otros elementos que son los que me han
hecho empezar la novela y terminarla con ahínco. Uno, cómo refleja la vida
juvenil de aquellos comienzos de la década de los 80, tal y como era en un
pueblo pequeño, fiel espejo de Ardales. Otro, el anecdotario juvenil, las risas,
las ilusiones y también las torpezas y fracasos con las chicas. También,
el vivo retrato que se hace de las pandillas, como la mía. Por último, la
novela está muy bien escrita, con una bella prosa, muy tuya como escritor».
Ilustración: Recreación de una portada, dibujada y coloreada con lápices de colores.
Opiniones de Soledad Rodríguez Nogueras y Fátima Campano Pérez sobre "Debajo del limonero"
Opiniones y comentarios nº 5
Soledad
Rodríguez Nogueras (Málaga)
«Me tiene enganchadísima la novela. La empecé esta mañana y no puedo parar de leer, a pesar de que tengo que hacer mil cosas en mi casa, entre ellas las de unos cursos que tengo que terminar antes de final de mes.
Han pasado dos días más y ahora resulta que no termino mis deberes, porque la novela está interesantísima. Y es que me encanta, porque me meto en la historia y me estoy imaginando el pueblo.
La
razón de no poder dejarla es que me resulta muy amena su lectura, después de haber leído tus libros de historia, que son interesantísimos y que me he leído a pesar
de su profundidad. Tus libros de historia hay que tomárselos con un poquito de
paciencia. En cambio, esta novela es una cosa completamente distinta: un crack entre
tus demás libros; un crack que me encanta, como me encanta leerte y escucharte».
Fátima
Campano Pérez (Gines, Sevilla)
«Francisco,
desde que terminé de leer la novela “Debajo del limonero”, quería mandarle un
comentario. Las novelas actuales en sí nunca me han gustado. Depende del gusto de
cada uno y a mí me gustan las novelas costumbristas del siglo XIX (Benito Pérez
Galdós, Varela, Pereda, Cecilia Böhl de Faber, Larra, Estébanez Calderón),
porque en ellas veo reflejada la España, sus ciudades y pueblos, de
aquella época, las relaciones humanas, la situación política de entonces,
etcétera. A esas novelas sí soy muy aficionada, pero la novela puramente de
ficción... es raro que yo compre alguna.
Compré la suya, que no está mal, porque sabía que a mí me iba a recordar, como así ha sido, las cosas de mi juventud (no en Ardales, pues nunca viví en Ardales).
Las referencias a las canciones de moda de entonces no me han llamado la atención, porque no me gustaban mucho. En cambio,
su novela sí me ha recordado las tardes-noches de verano en la plaza de mi
pueblo, Gines, cuando quedábamos las amigas para tomarnos algo en tal sitio;
así como la juventud del año 80. También me ha gustado porque se ve que es en
buena parte autobiográfica, aunque usted diga que no.
El
nombre de la plaza ya me recuerda el de Ardales, y lo de Ardales me gusta. En
cambio, la parte que es totalmente imaginativa no me gusta mucho, pero no por
ser esta novela en concreto, sino porque ya digo que nunca me ha atraído este
tipo de argumento.
La
novela tiene un gran encanto, es un libro agradable, pero personalmente me
gustan más los libros suyos de investigación, como por ejemplo el último, “Marqueses
y labradores”, que leí con mucho interés y deleite. Es, repito, cuestión
personal.
Enhorabuena, por dar testimonio de aquella juventud, ¡que era así!, y del Ardales de entonces, con su gran encanto pasado, presente y futuro, como “Lancantá”, como meterse por aquellos caminos y por sus campos. Me siento de esa época, la cual opino que era más bonita y con más ilusiones que la de ahora, en mi modesta opinión personal.
Las novelas que triunfan ahora en los Premios no me gustan. Es inverosímil que me haya gustado su novela y que no haya hecho lo que acostumbro a hacer cuando percibo que no me gustan: que, a la primera página, las dejo».
Ilustración: Las Cerealias de Primavera, por Alma Tadema, Inglaterra, año 1894.







