jueves, 28 de mayo de 2026

Una gratificante sorpresa a causa de mi novela "Debajo del limonero"

Rompiendo la invisibilidad de mi novela, una gratificante sorpresa me lleva a la ilusión de un poeta adolescente.

Mari Ángeles Berdugo, abogada de Antequera, escribe...

«Una inesperada casualidad quiso que cayera en mis manos “Debajo del limonero”, de Francisco Ortiz Lozano, y vaya si me ha hecho pasar buenos ratos su lectura…

Ha sido como viajar en el tiempo hasta mi primera juventud. He sonreído y me he emocionado recordando cada movimiento del protagonista y de todos los personajes que le rodean. He identificado a muchos de ellos con personas y situaciones de mi vida, que inevitablemente me trasladaban a aquellos años: un pueblo pequeño en los 80, la plaza como lugar de encuentro, los pubs y discotecas, las idas y venidas de las pandillas, las ferias, los veranos interminables y aquellas excursiones andando hasta la piscina de Torró. También los primeros ligues, los comienzos de la universidad y, como hilo conductor de toda la historia, esa preciosa historia de amor de los protagonistas.

En definitiva, una manera de vivir cada día como si no hubiera un mañana, con los sentimientos siempre a flor de piel y con esa intensidad propia de una juventud que parecía eterna. Cuántos recuerdos despierta este libro...

Es una novela sencilla y ahí precisamente reside gran parte de su encanto. Engancha desde las primeras páginas y provoca una profunda nostalgia por una época que muchos seguimos guardando en la memoria y quizá también en algún diario olvidado, capaz de servir de base para escribir otra historia parecida.

“Debajo del limonero” no solo cuenta una historia; también rescata emociones, lugares y vivencias que forman parte de un par de generaciones. Me encantó».



 

domingo, 22 de marzo de 2026

"Debajo del limonero" en la "Revista L Y Más"

 La "Revista L Y Más" de Literatura,

que se distribuye en todas las librerías de España, publica en su número 80 de Primavera 2026, en la página 19, una reseña de mi novela "Debajo del limonero".
Agradecidísimo.
Puede descargarse la revista completa, en formato pdf, en este enlace:

https://www.libreriasindependientes.com/revista-l




sábado, 7 de marzo de 2026

"Debajo del limonero". Otra opinión que llega muy adentro: la de Rafael Correro Gallardo

 Opinión de Rafael Correro Gallardo, ingeniero de Telecomunicaciones en Sevilla, natural del vecino pueblo de Sierra de Yeguas y un genealogista de prestigio.

Rafael Correro dice así:

«Me ha encantado esta frase de Víctor Troyano: “El libro no se lee, se vive despacio”.

A todas aquellas personas que vivimos los veranos interminables de los 80 en nuestros pueblos; a las que acudíamos a las discotecas cuando aún abrían martes, jueves, sábado y domingo; a aquéllos que compartieron el tiempo de asueto mientras echaban una mano en carpinterías, marmoleras o faenas agrícolas; y a quienes colaboraban en casa o en el negocio familiar; a todos ellos, este libro les traslada a paso lento por aquella época, tan distinta a la actual.

Y a los que no vivieron aquella época, a los adolescentes milenials, les recomiendo este paseo tranquilo por un tiempo en el que la presencia constante de la tecnología se suplía con el disfrute de las relaciones humanas y con actividades culturales, deportivas y de ocio, y con esas charlas interminables con la pandilla a la luz de las estrellas, evitando el tórrido ambiente de las mañanas y las tardes de estío.

Yo aún sigo transitando lentamente el recorrido que nos propone Francisco. Y estoy en un quiero y no quiero llegar al final de ese verano del 84 que estoy reviviendo con “Debajo del limonero”.

En nuestro pueblo, Sierra de Yeguas, yo sólo tenía 8 años en el verano de 1984. Mi hermana acababa de cumplir 17 y bien podía ser una de las niñas de esta historia. Mi hermano cumplió 20 años ese verano y estaba a punto de realizar el servicio militar en Valladolid. De todo ello veo entrañables pinceladas en la novela.

El libro me traslada a esos veranos de mi primera infancia, envidiando la libertad de mis hermanos mayores. Mi adolescencia, ya a finales de los 80 y comienzos de los 90, discurrió de una forma muy similar.

Está siendo muy entrañable, a cada paso de Gabriel y Ceres, tener en mente a mi hermana Mariola y lo que ella hubiera disfrutado de esta historia; una historia que me está ayudando a recordar los momentos que el hermano pequeño no pudo compartir por la diferencia de edad entre nosotros».


Ilustración: Fotografía del 24 de marzo de 1985. Algunos miembros de la pandilla paseando por la alameda de Ardales.



jueves, 5 de marzo de 2026

Y aún nadie ha descubierto cuál es la conclusión final de "Debajo del limonero"

 Emotivos, muy entrañables e impagables comentarios, críticas y opiniones de los lectores. Pero aún ningún lector ha descubierto, o al menos no me ha dicho, cuál es la conclusión o significado de la novela.

(... páginas 10 y 254-255)

Ilustración: Lamia Néomaye Pie de Oca, dibujo de Patricia Rodríguez Muñoz en "La erótica sagrada del románico", 2021.




Una opinión de Víctor Troyano sobre "Debajo del limonero", que me ha llegado al alma

 Opinión sobre "Debajo del limonero" nº 8

Una opinión de Víctor Troyano, que me ha llegado al alma

Víctor Troyano Escalante (Teba, Málaga)

«He terminado “Debajo del limonero” y todavía estoy un poco dentro de la historia. No quería que pasara mucho tiempo sin decir lo que he sentido al leerlo.

El libro no se lee; se vive despacio. Es de ésos que te obligan a parar, a respirar, a mirar hacia dentro. Hay una sensibilidad muy sincera en cada página. El limonero no es solo un árbol; es refugio, memoria, amor, tiempo. Es ese lugar al que todos volvemos cuando necesitamos entender quiénes fuimos y quiénes somos.

Gabriel me ha tocado especialmente. Es tan humano, tan frágil y tan valiente a la vez... Su manera de amar, de recordar, de enfrentarse a lo que siente, sin grandes gestos heroicos, solo desde la verdad, me ha parecido preciosa. Su crecimiento es silencioso, pero profundo. De los que dejan huella.

Y Ceres... qué manera tan delicada de convertirla en motor de todo sin necesidad de grandes artificios. Representa esa luz que te cambia para siempre. Ese amor que te construye, aunque también pueda doler.

Confieso algo. En el capítulo 36, cuando el libro pronuncia su propio nombre, se me hizo un nudo en la garganta. Tuve que quitarme las gafas un momento. Y no fue la única vez. Y en el 51. Y en el 66, con ese mensaje “Debajo del limonero; lo mismo da seis años antes que seis años después”. Ahí la novela me rompió un poquito. Lo digo como el mayor de los halagos.

Me parece mágico cuando una historia encuentra su corazón dentro de sí misma y lo deja latir delante del lector.

Se nota que está escrita con verdad. Con memoria. Con emoción real. Y eso no se puede fingir.

El guiño final a Katie Melua, muy elegante. Y la última frase (que omito para no restar intriga al lector) me ha parecido un cierre delicadamente maravilloso.

En mensaje aparte pongo las erratas sin importancia que he detectado, por si el libro se reedita.

Más allá de esos pequeños detalles, quiero felicitar al autor sinceramente. Ha escrito una novela sensible, honesta y profundamente humana. De esas que no se leen solo con los ojos, sino también con la memoria y el corazón.

Enhorabuena. Gracias por esta historia. De verdad».

Ilustraciones: Fotografías del camino de Arranoaitz, Oñate (Guipúzcoa), sábado 20 de septiembre de 1980.



Comentarios de Mari Carmen Escalante y Juan Calderón Guerrero sobre "Debajo del limonero"

 Comentarios sobre "Debajo del limonero"

nº 7

(Los puntos suspensivos son para no desvelar momentos cruciales de la novela)


Mari Carmen Escalante Bueno (Málaga)

«Hace unos días que leí la novela “Debajo del limonero” y me ha gustado bastante. Es de los libros que una vez que empiezas estás deseando saber cómo acaba la historia. Me ha sorprendido mucho el final. No creía que (...), pero el Amor verdadero puede con todo.

El autor nos hace disfrutar con una bonita historia de amor ambientada en los 80.

Para aquéllos que hemos nacido en los 60, nos evoca nuestro tiempo de juventud, con situaciones muy parecidas a las por nosotros vividas.

La trama empieza en 1983 y te hace viajar hasta veinticuatro años después, por lo que el desarrollo del crecimiento de ambos protagonistas es inquietante y sorprendente.

Hace un bonito llamamiento a lo que significa la amistad en la vida de cada uno.

El autor introduce poemas que enriquecen la historia de los protagonistas.

Leyendo la novela, el título no podía ser otro que “Debajo del limonero”.

La novela engancha de principio a fin. No querrás parar de leerla hasta averiguar el final de la historia, que me ha parecido inesperado.

Muy fácil y ameno de leer, ya que el escritor utiliza textos sencillos y de fácil comprensión.

Gracias a él por deleitarnos con esta bonita historia de amor y por haber hecho que tenga un final (...).

¡Lo recomiendo encarecidamente!»


Juan Antonio Calderón Guerrero (Blanes, Gerona)

«Cuando llevaba 50 páginas leídas, estaba ansioso por buscar posibles correspondencias entre personajes y personas reales. Cuando haya terminado de leerla, la volveré a empezar para atar bien algunos cabos, porque este relato esconde muchos secretos.

Las féminas, por muy ficticias que sean, no dejan de estar definidas como muy reales.

Ya me he echado algunas risas con las frases típicas del pueblo de Ardales y con esas conversaciones tan auténticas, que ya se nos estaban olvidando. Por ejemplo, ahora que voy por el centro comercial, aquí en Cataluña, tengo “la vista más repartía que un gato en una matanza”, como le ocurría a los de la pandilla de la novela cuando paseaban por el Alarde y se encontraban en la terraza Los Chinitos.

La verdad es que su lectura es emocionante.

El del diario lógicamente es el autor y el del grupo de música que compone sus propias canciones también está claro.

Para mí esta novela puede que sea más interesante que para otros lectores de otros lugares y de otro tiempo, pues yo fui condimento de aquellas salsas, un condimento apreciable en tu bonita novela. Por allí anduve en los últimos coletazos de nuestra búsqueda de la belleza y de las bellas, que solían ser menores que nosotros, pero es que, aun siendo nosotros mayores en edad, en realidad éramos menores que ellas en madurez; más bien en pañales en cuanto a experiencias amorosas.

Ay Rochari y Pepa, qué admirables protagonistas secundarias...

Seguiré la trama y luego la releeré, que me lo estoy pasando y me lo seguiré pasando genial.

Qué tiempos más bonitos, amigo. Por ejemplo, yo me he visto reflejado, paseando con una chica similar a las de la novela, por el arroyo de (...), cerca de (...), con el corazón palpitando, entre las flores de unas adelfas.

Después de escribir lo anterior, he estado unos días ocupado con el trabajo, he retomado la lectura de la novela. ¡Precioso el capítulo de la fiesta de despedida de la protagonista! ¡Me ha llegado! ¿Quien no vivió de joven situaciones parecidas?

Has clavado el ambiente juvenil de los pubs, las conversaciones, las pandillas... Yo soy un trabajador sin estudios, reflejado en tu novela como uno de los más mulos de los chavales: cuando yo estaba en el pueblo, cogiendo almendras, garbanzos y aceitunas; y luego cuarenta años aquí en Cataluña de currante; pero qué pena de los jóvenes que no saben de dónde vienen ni a dónde van, que se ven vacíos».


Ilustración: "La princesa Perdita", de pelo cobrizo y diadema de flores, por Anthony Frederick Augustus Sandys, año 1866.



Opiniones de Enky Bravo y de Miguel Ángel Anaya sobre "Debajo del limonero"

 Opiniones y comentarios nº 6


Enky Bravo González (Málaga)

«Acabo de leer el capítulo 60, “La aurora y el ocaso”, y siento el deseo de comentar la novela antes de que se desvanezca la intriga sobre qué va a ocurrir en los nueve últimos.

Lo primero que leí de ti es la Cartilla de lectura escolar que hiciste en 1994 para tus alumnos de 1º de Primaria. Después, fueron llegando a mi ya extensa biblioteca la colección de tus libros de historia, poesía, tradiciones y leyendas. ¡Pero una novela de amor...! Quizá porque te conozco, leerte esta novela de amor me resulta algo extraño.

Los primeros capítulos son un diario en toda regla. Y, una vez que comienza la historia propiamente dicha, no puedo decir que sea un libro al que esté enganchada por su trama o por querer saber cuál va a ser su desenlace, pero sí lo estoy por tu forma de relatar y describir lugares, personajes, tiempo, paisajes, tan familiares que he llegado a verme yo misma en esos sitios e incluso escuchando esa música.

Está siendo una lectura para disfrutar el acto de leer. Y de releer, sin prisa, teniendo un rato muy tranquilo y muy agradable».


Miguel Ángel Anaya Vera (Ardales)

«Aunque leo mucho y tengo muchas novelas y libros de historia aguardando en la cola de mis lecturas, no he podido resistirme a empezar tu “Debajo del limonero”. A empezarlo y a leérmelo en tres o cuatro arremetidas.

Empezando por la crítica negativa, te diré que, dados mis gustos, su argumento me ha parecido algo ñoño en comparación con los libros que yo leo y con los libros de historia que tú escribes.

Pero, en lo positivo, hay otros elementos que son los que me han hecho empezar la novela y terminarla con ahínco. Uno, cómo refleja la vida juvenil de aquellos comienzos de la década de los 80, tal y como era en un pueblo pequeño, fiel espejo de Ardales. Otro, el anecdotario juvenil, las risas, las ilusiones y también las torpezas y fracasos con las chicas. También, el vivo retrato que se hace de las pandillas, como la mía. Por último, la novela está muy bien escrita, con una bella prosa, muy tuya como escritor».


Ilustración: Recreación de una portada, dibujada y coloreada con lápices de colores.