jueves, 5 de marzo de 2026

Y aún nadie ha descubierto cuál es la conclusión final de "Debajo del limonero"

 Emotivos, muy entrañables e impagables comentarios, críticas y opiniones de los lectores. Pero aún ningún lector ha descubierto, o al menos no me ha dicho, cuál es la conclusión o significado de la novela.

(... páginas 10 y 254-255)

Ilustración: Lamia Néomaye Pie de Oca, dibujo de Patricia Rodríguez Muñoz en "La erótica sagrada del románico", 2021.




Una opinión de Víctor Troyano sobre "Debajo del limonero", que me ha llegado al alma

 Opinión sobre "Debajo del limonero" nº 8

Una opinión de Víctor Troyano, que me ha llegado al alma

Víctor Troyano Escalante (Teba, Málaga)

«He terminado “Debajo del limonero” y todavía estoy un poco dentro de la historia. No quería que pasara mucho tiempo sin decir lo que he sentido al leerlo.

El libro no se lee; se vive despacio. Es de ésos que te obligan a parar, a respirar, a mirar hacia dentro. Hay una sensibilidad muy sincera en cada página. El limonero no es solo un árbol; es refugio, memoria, amor, tiempo. Es ese lugar al que todos volvemos cuando necesitamos entender quiénes fuimos y quiénes somos.

Gabriel me ha tocado especialmente. Es tan humano, tan frágil y tan valiente a la vez... Su manera de amar, de recordar, de enfrentarse a lo que siente, sin grandes gestos heroicos, solo desde la verdad, me ha parecido preciosa. Su crecimiento es silencioso, pero profundo. De los que dejan huella.

Y Ceres... qué manera tan delicada de convertirla en motor de todo sin necesidad de grandes artificios. Representa esa luz que te cambia para siempre. Ese amor que te construye, aunque también pueda doler.

Confieso algo. En el capítulo 36, cuando el libro pronuncia su propio nombre, se me hizo un nudo en la garganta. Tuve que quitarme las gafas un momento. Y no fue la única vez. Y en el 51. Y en el 66, con ese mensaje “Debajo del limonero; lo mismo da seis años antes que seis años después”. Ahí la novela me rompió un poquito. Lo digo como el mayor de los halagos.

Me parece mágico cuando una historia encuentra su corazón dentro de sí misma y lo deja latir delante del lector.

Se nota que está escrita con verdad. Con memoria. Con emoción real. Y eso no se puede fingir.

El guiño final a Katie Melua, muy elegante. Y la última frase (que omito para no restar intriga al lector) me ha parecido un cierre delicadamente maravilloso.

En mensaje aparte pongo las erratas sin importancia que he detectado, por si el libro se reedita.

Más allá de esos pequeños detalles, quiero felicitar al autor sinceramente. Ha escrito una novela sensible, honesta y profundamente humana. De esas que no se leen solo con los ojos, sino también con la memoria y el corazón.

Enhorabuena. Gracias por esta historia. De verdad».

Ilustraciones: Fotografías del camino de Arranoaitz, Oñate (Guipúzcoa), sábado 20 de septiembre de 1980.



Comentarios de Mari Carmen Escalante y Juan Calderón Guerrero sobre "Debajo del limonero"

 Comentarios sobre "Debajo del limonero"

nº 7

(Los puntos suspensivos son para no desvelar momentos cruciales de la novela)


Mari Carmen Escalante Bueno (Málaga)

«Hace unos días que leí la novela “Debajo del limonero” y me ha gustado bastante. Es de los libros que una vez que empiezas estás deseando saber cómo acaba la historia. Me ha sorprendido mucho el final. No creía que (...), pero el Amor verdadero puede con todo.

El autor nos hace disfrutar con una bonita historia de amor ambientada en los 80.

Para aquéllos que hemos nacido en los 60, nos evoca nuestro tiempo de juventud, con situaciones muy parecidas a las por nosotros vividas.

La trama empieza en 1983 y te hace viajar hasta veinticuatro años después, por lo que el desarrollo del crecimiento de ambos protagonistas es inquietante y sorprendente.

Hace un bonito llamamiento a lo que significa la amistad en la vida de cada uno.

El autor introduce poemas que enriquecen la historia de los protagonistas.

Leyendo la novela, el título no podía ser otro que “Debajo del limonero”.

La novela engancha de principio a fin. No querrás parar de leerla hasta averiguar el final de la historia, que me ha parecido inesperado.

Muy fácil y ameno de leer, ya que el escritor utiliza textos sencillos y de fácil comprensión.

Gracias a él por deleitarnos con esta bonita historia de amor y por haber hecho que tenga un final (...).

¡Lo recomiendo encarecidamente!»


Juan Antonio Calderón Guerrero (Blanes, Gerona)

«Cuando llevaba 50 páginas leídas, estaba ansioso por buscar posibles correspondencias entre personajes y personas reales. Cuando haya terminado de leerla, la volveré a empezar para atar bien algunos cabos, porque este relato esconde muchos secretos.

Las féminas, por muy ficticias que sean, no dejan de estar definidas como muy reales.

Ya me he echado algunas risas con las frases típicas del pueblo de Ardales y con esas conversaciones tan auténticas, que ya se nos estaban olvidando. Por ejemplo, ahora que voy por el centro comercial, aquí en Cataluña, tengo “la vista más repartía que un gato en una matanza”, como le ocurría a los de la pandilla de la novela cuando paseaban por el Alarde y se encontraban en la terraza Los Chinitos.

La verdad es que su lectura es emocionante.

El del diario lógicamente es el autor y el del grupo de música que compone sus propias canciones también está claro.

Para mí esta novela puede que sea más interesante que para otros lectores de otros lugares y de otro tiempo, pues yo fui condimento de aquellas salsas, un condimento apreciable en tu bonita novela. Por allí anduve en los últimos coletazos de nuestra búsqueda de la belleza y de las bellas, que solían ser menores que nosotros, pero es que, aun siendo nosotros mayores en edad, en realidad éramos menores que ellas en madurez; más bien en pañales en cuanto a experiencias amorosas.

Ay Rochari y Pepa, qué admirables protagonistas secundarias...

Seguiré la trama y luego la releeré, que me lo estoy pasando y me lo seguiré pasando genial.

Qué tiempos más bonitos, amigo. Por ejemplo, yo me he visto reflejado, paseando con una chica similar a las de la novela, por el arroyo de (...), cerca de (...), con el corazón palpitando, entre las flores de unas adelfas.

Después de escribir lo anterior, he estado unos días ocupado con el trabajo, he retomado la lectura de la novela. ¡Precioso el capítulo de la fiesta de despedida de la protagonista! ¡Me ha llegado! ¿Quien no vivió de joven situaciones parecidas?

Has clavado el ambiente juvenil de los pubs, las conversaciones, las pandillas... Yo soy un trabajador sin estudios, reflejado en tu novela como uno de los más mulos de los chavales: cuando yo estaba en el pueblo, cogiendo almendras, garbanzos y aceitunas; y luego cuarenta años aquí en Cataluña de currante; pero qué pena de los jóvenes que no saben de dónde vienen ni a dónde van, que se ven vacíos».


Ilustración: "La princesa Perdita", de pelo cobrizo y diadema de flores, por Anthony Frederick Augustus Sandys, año 1866.



Opiniones de Enky Bravo y de Miguel Ángel Anaya sobre "Debajo del limonero"

 Opiniones y comentarios nº 6


Enky Bravo González (Málaga)

«Acabo de leer el capítulo 60, “La aurora y el ocaso”, y siento el deseo de comentar la novela antes de que se desvanezca la intriga sobre qué va a ocurrir en los nueve últimos.

Lo primero que leí de ti es la Cartilla de lectura escolar que hiciste en 1994 para tus alumnos de 1º de Primaria. Después, fueron llegando a mi ya extensa biblioteca la colección de tus libros de historia, poesía, tradiciones y leyendas. ¡Pero una novela de amor...! Quizá porque te conozco, leerte esta novela de amor me resulta algo extraño.

Los primeros capítulos son un diario en toda regla. Y, una vez que comienza la historia propiamente dicha, no puedo decir que sea un libro al que esté enganchada por su trama o por querer saber cuál va a ser su desenlace, pero sí lo estoy por tu forma de relatar y describir lugares, personajes, tiempo, paisajes, tan familiares que he llegado a verme yo misma en esos sitios e incluso escuchando esa música.

Está siendo una lectura para disfrutar el acto de leer. Y de releer, sin prisa, teniendo un rato muy tranquilo y muy agradable».


Miguel Ángel Anaya Vera (Ardales)

«Aunque leo mucho y tengo muchas novelas y libros de historia aguardando en la cola de mis lecturas, no he podido resistirme a empezar tu “Debajo del limonero”. A empezarlo y a leérmelo en tres o cuatro arremetidas.

Empezando por la crítica negativa, te diré que, dados mis gustos, su argumento me ha parecido algo ñoño en comparación con los libros que yo leo y con los libros de historia que tú escribes.

Pero, en lo positivo, hay otros elementos que son los que me han hecho empezar la novela y terminarla con ahínco. Uno, cómo refleja la vida juvenil de aquellos comienzos de la década de los 80, tal y como era en un pueblo pequeño, fiel espejo de Ardales. Otro, el anecdotario juvenil, las risas, las ilusiones y también las torpezas y fracasos con las chicas. También, el vivo retrato que se hace de las pandillas, como la mía. Por último, la novela está muy bien escrita, con una bella prosa, muy tuya como escritor».


Ilustración: Recreación de una portada, dibujada y coloreada con lápices de colores.




Opiniones de Soledad Rodríguez Nogueras y Fátima Campano Pérez sobre "Debajo del limonero"

 Opiniones y comentarios nº 5


Soledad Rodríguez Nogueras (Málaga)

«Me tiene enganchadísima la novela. La empecé esta mañana y no puedo parar de leer, a pesar de que tengo que hacer mil cosas en mi casa, entre ellas las de unos cursos que tengo que terminar antes de final de mes.

Han pasado dos días más y ahora resulta que no termino mis deberes, porque la novela está interesantísima. Y es que me encanta, porque me meto en la historia y me estoy imaginando el pueblo.

La razón de no poder dejarla es que me resulta muy amena su lectura, después de haber leído tus libros de historia, que son interesantísimos y que me he leído a pesar de su profundidad. Tus libros de historia hay que tomárselos con un poquito de paciencia. En cambio, esta novela es una cosa completamente distinta: un crack entre tus demás libros; un crack que me encanta, como me encanta leerte y escucharte».


Fátima Campano Pérez (Gines, Sevilla)

«Francisco, desde que terminé de leer la novela “Debajo del limonero”, quería mandarle un comentario. Las novelas actuales en sí nunca me han gustado. Depende del gusto de cada uno y a mí me gustan las novelas costumbristas del siglo XIX (Benito Pérez Galdós, Varela, Pereda, Cecilia Böhl de Faber, Larra, Estébanez Calderón), porque en ellas veo reflejada la España, sus ciudades y pueblos, de aquella época, las relaciones humanas, la situación política de entonces, etcétera. A esas novelas sí soy muy aficionada, pero la novela puramente de ficción... es raro que yo compre alguna.

Compré la suya, que no está mal, porque sabía que a mí me iba a recordar, como así ha sido, las cosas de mi juventud (no en Ardales, pues nunca viví en Ardales).

Las referencias a las canciones de moda de entonces no me han llamado la atención, porque no me gustaban mucho. En cambio, su novela sí me ha recordado las tardes-noches de verano en la plaza de mi pueblo, Gines, cuando quedábamos las amigas para tomarnos algo en tal sitio; así como la juventud del año 80. También me ha gustado porque se ve que es en buena parte autobiográfica, aunque usted diga que no.

El nombre de la plaza ya me recuerda el de Ardales, y lo de Ardales me gusta. En cambio, la parte que es totalmente imaginativa no me gusta mucho, pero no por ser esta novela en concreto, sino porque ya digo que nunca me ha atraído este tipo de argumento.

La novela tiene un gran encanto, es un libro agradable, pero personalmente me gustan más los libros suyos de investigación, como por ejemplo el último, “Marqueses y labradores”, que leí con mucho interés y deleite. Es, repito, cuestión personal.

Enhorabuena, por dar testimonio de aquella juventud, ¡que era así!, y del Ardales de entonces, con su gran encanto pasado, presente y futuro, como “Lancantá”, como meterse por aquellos caminos y por sus campos. Me siento de esa época, la cual opino que era más bonita y con más ilusiones que la de ahora, en mi modesta opinión personal.

Las novelas que triunfan ahora en los Premios no me gustan. Es inverosímil que me haya gustado su novela y que no haya hecho lo que acostumbro a hacer cuando percibo que no me gustan: que, a la primera página, las dejo».

Ilustración: Las Cerealias de Primavera, por Alma Tadema, Inglaterra, año 1894.

Comentarios de Inmaculada Vázquez, Mónica Muñoz y María Sánchez sobre "Debajo del limonero"

Comentarios y opiniones sobre la novela "Debajo del limonero" 4

Ya publiqué en días pasados otros comentarios y opiniones:
1.- La crítica del profesor de Literatura Francisco Pérez Ruiz, de Antequera.
2.- Las opiniones de Juan Duarte Berrocal, de Ardales, y del médico Antonio Trujillo Mamely, de Álora.
3.- La crítica periodística de Pedro Luis Gómez Carmona, de Málaga.

Ahora, nº 4.

Inmaculada Vázquez González (Ardales)

«Me ha encantado el libro “Debajo del limonero”, de Francisco Ortiz.

A mitad de él ya no podía parar de leer. Muy buena prosa, en la que incluye poemas, buena información y comparación de la trama con los mitos griegos. Y las canciones que menciona de esos años, te empujan a ir al youtube para escucharlas.

En medio, tratándose de este autor, era de esperar que entremetiera esas citas literarias en latín al comienzo de algunos capítulos, para adornar lo que en ellos sucede».


Mónica Muñoz Paz (Ardales)

«Me ha gustado mucho la novela y la estoy recomendando.

Primero me ha gustado la historia en sí. Gabriel tiene mucho del autor. A Ceres la describe muy detalladamente, pero nos queda la intriga.

Destaco la poesía que inunda toda la novela.

Me han parecido muy originales las notas que vienen al principio de algunos capítulos sobre la diosa de la agricultura.

También me ha gustado porque muchos de los sitios, como la plaza, la alameda, los charcos, están muy bien descritos. El Alarde es un juego de letras con el nombre del pueblo que inspira la novela, aunque sin la ese».


María Sánchez Cantalejo (Barcelona)

«He pasado el Rubicón de la novela, con un diario muy completo, mucho. Es una etapa que yo no he vivido: seguramente es toda de usted. El detalle es miniucioso.

Una frase: “Y mis ojos rielan” ¿Como la luna en el mar?

El papel y el tipo de letra, extraordinario.

Es el relato fidelísimo de una juventiud de un pueblo como Ardales, muy avanzada para entonces. Y muchos se reconocerán».

Ilustración: Alguien la ha hecho con inteligencia artificial.

domingo, 1 de febrero de 2026

Muy preciada referencia de Pedro Luis Gómez a mi novela "Debajo del limonero"

El prestigioso periodista Pedro Luis Gómez, de tan sobresaliente trayectoria como escritor y en el mundillo de la prensa malagueña, ha realizado en el diario "Sur" de hoy, 1 de febrero de 2026, una muy apreciable referencia a mi novela "Debajo del limonero" .

Para mí, ha supuesto una agradabilísima sorpresa y un honor leer sus palabras. Constituyen una crítica muy positiva, reflejo de que, como lector, Pedro Luis Gómez ha valorado, por encima de todo, el estilo y la belleza literaria que fijé como mi principal objetivo. 

Pedro Luis Gómez, en su muy reconocida y ya veterana sección a toda plana "Horizontes cercanos", donde suele recoger lo más positivo del mundillo cultural y promotor de Málaga y su provincia, ha escrito estas elocuentes palabras sobre mi libro y sobre mi persona:

«"Debajo del limonero" marca el debut novelístico de Francisco Ortiz, investigador y estudioso de la villa de Ardales y de su área limítrofe, que tras años de trabajo histórico y documental se adentra por primera vez en la ficción. La novela aborda el amor como eje central del relato, alejándose del sentimentalismo para situarlo en un contexto humano, cotidiano y profundamente vinculado al territorio. Ortiz tiene una ventaja: escribe muy bien, así que ya inicia su nueva experiencia con un 'plus'. En "Debajo del limonero", el paisaje adquiere un papel relevante, no como mero fondo narrativo, sino como elemento que condiciona la vida de los personajes y sus relaciones. Ortiz traslada a la narración su conocimiento del entorno y de la memoria local, dotando al texto de verosimilitud y solidez. Con una prosa clara y contenida, el autor construye una historia de afectos, silencios y decisiones que atraviesan el tiempo. Una primera novela de ficción y de amor de Francisco Ortiz. El libro, autoeditado, está teniendo una gran aceptación.»